El Blog de Mejora Continua, para tu MARCA, para tu EMPRESA


Creemos en la mejora que nace del día a día. 
En asumir retos que sumen, sin restar.  Donde la importancia es provocar que te Compren.
Cualquier MARCA debe innovar desde la pasión y la certeza por jugar entre los mejores. 
No existe sentido a competir haciendo siempre lo mismo, pensando durante toda tu carrera de la misma forma, debes aceptar el RETO de ser MEJOR y hacerlo desde tu EMPRESA.

Tu marca tiene ahora la oportunidad de ser quien ha de ser.
Tu empresa conocerá como crear una Mejora Continua a corto plazo desde el eslabón más bajo hasta el más alto, tú.

Bienvenido a un Blog donde descubrirás lo que quieres, lo que necesitas para dar un paso firme y decidido, hacia la victoria.

Saber que debes hacer en tu MERCADO es tan importante como saber que NO debes hacer en él. Evitar derroches, descubrir puntos tan fuertes como la CREATIVIDAD en tus propios empleados, saber dejar fuera de la convocatoria a los derroches para no perder la liga. Y alcanzar un nivel tan alto que solo debas competir en CHAMPIONS. 

 El momento ha llegado, el de lograrlo todo, sin final. Bienvenido

Cada lunes aquí en www.albertobusquets.com/blog
Alberto 

libertad provisional


Muérdete, muérdete ahora mismo, no es una orden es un placer que te debes. Hazlo. Mientras, yo te miro en el borde descendido en alto sin vender mas que duchas, no bañeras, duchas. Te muerdes, empiezas por el labio inferior, dos que se sentaban detrás tuyo mueren devorados a si mismos. Silencio. Vuelves a morderte...

…sigue subiendo el mordisco a caballo mientras veloz atiendo tus gestos, voy a caballo, solo así puedo, solo así quiero, en entusiasmos decidido por creer la voz que desde tu y yo haces que muerdes, me ordenas un placer te responde que vuelvas a morderte, yo no puedo, voy a caballo, tú eres un cisne hija de unicornio. Lates en lo mas profundo de esas atadas, atadas en el diente mientras sangra, tocas con tu índice eso que color rojo desciende entre tu labio y los mios. Abrasamos las parrillas que dan eso mas que vale, muerdes, vuelves a morderte en el placer de reconocerme que...

…hambrienta te recortas al borde de la ciudad, llegando en este caballo incómodo de sentidos, le digo que se acompleje al que rocía y balbucea algo que no es de caballo, es de caballero. En cada palabra que representa el haberte mordido te leo de forma provisional, cerca de eso que unos entienden por rutina y yo, le llamo prisión. 

Pones Jarabe de Palo mientras cierras Cincuenta nombras al que te dijo eso de libertad, pero yo te pedí que trajeras provisiones. Porque esto no era para siempre, era como la libertad desde el primer “si quiero” era provisional, se olvidaron las tareas, se olvidaron los mordiscos, se olvidaron las promesas. Mientras el olor escala por nuestras pares y dedos, te animas, sonríes. Me dices que no volverá a pasar, que no esta bien… ¡ESTA DE PUTA MADRE!

Nos reímos pero no dejamos que nos venza el entusiasmo, a nosotros no nos vence nadie. 

Sin capas, pero con mayas, azules, rojas y con antifaz, nos quitamos el provisto de lo nunca antes mirado. “Son mayas?” me preguntas por lo rojo, pero en realidad te contesto que “No, no son mayas, son números” tejidos en lo abstracto por haber luchado en lo vencido, haber sido concebidos en la suerte de ser y querer más que un ascensor de paraísos, de escalones, de placeres, de sonidos y sonetos, de techos, de trazados, de lineas marcadas… 

…porque si para algo están las líneas es para pintar por fuera de ellas. Trazo de virginidad, virgen varía de opinión, de hecho, de futuros, pero de pasado ya no se puede… por eso… que se lo queden ellos. 

Aquí solo vale construir libertad, morder el placer y la provisional para ellos que lo nuestro, lo de vencer es para siempre. 

Siempre que quieras. 

Las noches dan miedo


Traspasa la mirada cerrada en el ojo del despojo. Llueve. En tu cuerpo de espantapájaros, colocas una manzana sobre el cabello estropeado, al tiempo en que las cerezas brotan por la mano que posó dos y seis divorcios. Ubicas el que hacer mas que menos en la mesa donde un restaurador es invitado a mirarnos, en ti se pierde, a mi me insulta. Nos tomamos un poco de tiempo bajo una propuesta y azúcar. 

Le dices al momento que no, con sacarina (puto caos), el azúcar alegra mucho y la felicidad ha despertado demasiado pronto para irse sin avisar (puto desastre), sin denotar mas que una maleta cubierta de letras. Hablas con un libro calzado en tacón, al tiempo cuando caminas escuchando ese piano que grita sin haber acabado la noche, mientras bailando entran tres pegasos por la ventana.

Del cielo llueven cuatro pájaros que entre cervezas y ferias te proponen abalanzarse sobre el sentido de aquel estarte de hipocresías felicitas. Tu subes el volumen, él no te escucha, sus padres se van sin haber dado la luz, nos detenemos en un pasillo caminante de brujas, leones, hombres de hojalata, calles infestas de lluvias, tu cuerpo empieza a desnudarse sin espantar, sin pájaros. Te desnudas. 

Me dices que no, que ya no es el momento, que buscas vestirte dilatada en esa que no es sin una dos ediciones, la que inseguramente nos hará perder el miedo a la seguridad socrática, sin poder emprender en el éxito perdido por dos caducidades pues no fue el árbitro, fuimos nosotros. Sonríes en eso que nadie comprende, nadie entiende, nadie quiere...



…y es que las noches dan miedo, cuando sobre las sábanas solo queda tu olor. 

Cuando dejemos de trabajar


Caminaremos en ese sendero que va desde la cocina a la cama. Recibirás una bandeja con zumo de naranja, tal vez floten algunas risas entre azúcar y piel, una mano te recibirá desde la cadera, una cadera feliz, arrugadamente feliz, estallarán dos cenicientas a pares de cien y llegarás. Derramaremos una tostada cubierta de tomate, aceite, un sujetador, pero no dirás nada, no habremos manchado las colchas, no habremos hundido algo de liquido en un colchón recién estrenado, no habremos maldecido un lunes por que esta mi post, esta tu lectura, no habremos nada mas que una bandeja, con zumo de naranja, unas tostadas de pan, aceite, tomate, sal, azúcar, carreras, una vida, dos desgracias la de separarnos aquel día y no hablarnos durante el siguiente. 

Cuando dejemos de trabajar, no habrá prisa por ducharnos, lo haremos juntos, sin relojes, sin billetes, sin eso que ahora está tan pegado por nuestro hola y adiós. Recibirás llamadas en señal de socorro, saldremos volando, montados en mariposas de colores, entre los edificios que nos vieron correr (los que aún queden vivos, pues faltan muchos siglos) alardearemos “¡hurra!” nos resfriaremos, pero llegaremos al socorro. 

No habrá mas coherencia que esa de incongruencias sin reproches, sin destrucciones, sin mentiras, sin nada con lo que nos obligaron a crecer trabajando, porque ya no lo haremos, lo habremos dejado, lo habremos olvidado entre risas, anécdotas, placeres, roces de pies, caricias mientras mastiquemos las tostadas, te bebas el zumo, me levante a por el café, abrochando la camisa vieja, a rallas azules y blancas de un pijama regalado por reyes hará varias navidades. Me mirarás riendo, al tiempo en que te giras, ese giro dejará la sonrisa perdida de tantos hombres a los que enamoraste, a quienes entusiasmaste con tus maneras, tus perfumes, tus sonrisas. Leerás entre el almohadón (ese que te da dolor cervical) algún titular desmedido, de una columna sostenida por papel, palabras, letras, indultos, amenazas, sonrisas, pero de ningún jefe, ese que nunca tuviste, de ninguna compañera, aquella que nunca llego a saber odiarte. 

Encenderemos la televisión para que vaya calentando el aceite donde freiremos dos huevos, patatas y todas esas mandangas que les gusta tanto a ellos, pues hoy vendrán a comer. Te sienes la Diosa que eres. Le echaras de comer a las mariposas, pues tanto viaje les ha dejado hambrientas. Escribirás sin acentos pues escribirÁs desde donde quieras, y eso esta genial. 

Gatos se colarán por nuestras ventana, ladrando al tiempo que no vamos, que no pensamos levantarnos mas veces que las que sean derrotados nuestros mas íntimos sentimientos para vender lo que no hemos venido a comprar nunca. Sudoku en color, deletreando el talento sin preocupaciones de interrumpir la fidelidad feliz en el tiempo de “a donde iremos en agosto???”. 

Desajustaremos la ropa, que, nos vendrá pequeña pues habremos engordado mucho, la felicidad tendrá la culpa y media la otra parte será nuestra. Y llegará el día, el día si ya sabes de que día hablo, ese que todos temen, ese que pronunciado para desequilibrados mentales sabe a una fresa muy intensa. 

Llegará el día. 

Llegará el día del Adiós. 

Llegará el día de despedirnos sin mas posibilidad que tumbarnos y dejar de respirar. Sintiendo como se va el sol, que tras esa noche no habrá vuelta a más. Llegará el día, oscuro. Tenebroso. 

Y reiremos, reiremos hasta romper las mismas paredes entre carcajada y estornudo. Abrazados en medio de un Mundo que se detuvo, en la fechoría de haber dejado vivir feliz a dos personas que dejaron de ser felices a Cambio de ser eternas, de estar tan por encima de la felicidad que aquella vida humana se quedo en aspaviento y medio. 

Llegará el día del Adiós, recibiendo con una sonrisa a la vida mas feliz que nunca pudimos trabajar. Al fin y al principio. 

Llegará el día del Adiós...


…Cuando dejemos de trabajar 

Quiero ser tu


Quiero ser tu… cuando te levantas boca abajo y buscas el móvil, cuando entres en la ducha pensando en el agua caliente, cuando mires el labio antes de hidratarlo, cuando esta vez decidas fingirlo, cuando mueras para sentirte ave y fénix al renacer. 

Y como en una película me estrello con el contenido fuerte al inicio para que te quedes, para que te embarques, para que embauques el motivo del centro desde eso que ríes siendo la protagonista, la del pasado, la de preferente y la de “no tengo un puto duro”. Quiero ser tu. Seas la protagonista o acabes con ella. En la búsqueda de un agravio por mayoría de edad. 

Quiero ser tu… para que me compres sin hacerte ninguna falta, para que enciendas la calefacción al son de gafas negras en paquetes vacíos, para mandar flores en el día de vuestro aniversario, para hacer un doble click muerta de celos por haber llegado antes el martes que vuestro domingo. 

Te ofrezco un cambio, me quito dos dientes, dos que me sobran, no los utilizo nunca, solo cuando quiero ser tu, por lo que te ofrezco esos dos dientes y tu, tu, tu te quieres, te deseas, te tocas desde el labio hidratado, no buscas mas que lo que no sabes pues voy a darte dos dientes a Cambio de que tu, solo por hoy, me dejes ser tu.

Compro un Cambio por dos dientes, uno es de oro y el otro de cuarzo. Para revalorizar las horas, esas que nunca mas volverán, esas que pasaron queriendo vivir otra vida en exclusiva por las narrias, esas que solo se cuelgan los perros cuando te dicen que ya no les quieres, esas que no necesitas pues con mis dos dientes te sobrarán tantas riquezas que con dos naranjas y una manzana te habrás alimentado para construir el Cambio que siempre has querido. 

Vale, lo admito. Quiero ser envidiado, quiero ser admirado, quiero que me miren las piernas cuando me agache a por un bolígrafo torpemente caído desde esa ventana que asoma una mesa, quiero que mis glúteos sean formalmente deseados pues si corro 5km diarios (haz click aquí para confirmarlo, pero vuelve al blog!) no es por mas que para alcanzar ese estar que tienen, el izquierdo y el derecho, desde que suben hasta que bajan, quiero y quiero, quiero que me miren el pecho cuando estornudo, cuando pido un favor o cuando propongo una cena. 

Quiero construir fantasías al decir “hola” quiero ser el protagonista de las conversaciones cuando llega primavera y vistes como lo haces, con esas faldas, con esos tacones, sacándome la cabeza en medio de una jerga bestial. Quiero que el becario crea que voy a violarlo, quiero que su madre se encienda cada vez que le hable de ti, quiero que al ver mi nombre en sus teléfonos cada una de sus fantasías cobre vida independientemente de España. 

Lo es, es una salvajada. Tendría que arrancarte la ropa, travestir mis principios y arrasar en Adolfo Dominguez. 

Deseo tanto serlo, deseo tanto tenerte dentro de mí. Que mañana me levantaré enviándote este post por carta, carta de otra forma es imposible. Tu nunca tendrías cabida en un menú, en un cartel, en una cartelera, pues tu sitio está en todos y cada uno de los sueños de ellos, eres un sueño único para dominarlos a todos. Soñar no tendría lugar si tu no estuvieras en tu cama, en la suya, en la del otro, en la de todos quienes se hechizan exprimiendo el último de tus olores, el momento, la tarde, el retraso, su contacto, la noche, la Macedonia, las palomitas, todas y cada una de esas que se hacen esos en fragmentos subliminales que en vez de leerlo entre lineas, se hace entre tus piernas. 

Me infundo en el anhelo, en el camino hecho carretera, en la conducción de mayores por el sendero de la libertad, en el disfraz que fue un intento, en el mar de placer que encauza la victoria de lograrlo. El deshacerse, lo hago leyendo papeles, impresos en palabras, vendidos si, vendidos. Hago todo eso de querer ser tu, pero sin que pase de moda, sin que alcance el hito en un mordisco. El latigazo que sufre el chico en la mesa de al lado mientras su novia me mira al ritmo en que te escribo. 

Quiero ser capaz de todo lo que cito en este post, quiero sobretodo dar sentido a las camisetas compradas en Zara para ser visto como tu lo eres, así que recuerda mis dos dientes, mi infinidad de deseos, mi oscura capacidad de apartarme cuando no debo, pero sobretodo recuerda que quiero ser; envidiado, admirado, que me miren las piernas, que deseen sostener mis glúteos, que anhelen vivir conmigo el resto de sus vidas (esta y las que vendrán).

Quiero ser infinito, quiero ser capaz, quiero ser la mejor, quiero ser insostenible, quiero ser inaguantable, quiero ser insultada por la envidia provocada siendo esa magistral obra de ingeniería emocional, quiero no tener presupuesto para tenerme, quiero ser sobretodo y por encima de todos el sueño de todos y de todas...

Y para vivirlo…

…quiero ser tu