#LaNaranjaMediatiKa


Es posible, no soy ningún maestro pero Stanley Kubrick lo era y hago el primer #café del día creyendo (y compartiendo contigo sin censura ni autobombo) que de rodar la violenta naranja en 2013 probablemente los motivo de sus salvajes fantasías serían más mediáticos.

Hoy ya no vale con que un desconocido llame a tu puerta y se ponga un sombrero variopinto, ahora se lleva más, sin foto en perfil y haciendo un RT a las 23’58h (es una hora que asusta imaginar a Malcolm con su Smartphone). Los grupitos agresivos se forjan entre amigos que con banderas de enrollados “Social Media Guays” te expulsan, te ordenan, te desacreditan, te infaman, te calumnian, te vacían, te corrigen, e incluso te silencian sin tener más idea que la de alguien con cómoda “posición” sobre la Red.

¿Coincide el Social Media con el futuro indeterminado de Kubrick?

Parecido en que ambos comparten la “K” del todo poderoso #KLOUT. Los días se escriben con agresividad, la de una almohadilla que determina, la de un arroba que sentencia y tú dentro de esta carrera con tus amigos, tus círculos, tus grupos, fans y pluses ¿apasionado de la violencia o de Beethoven? Aquí #café gracias. Pero KLOUT sigue ahí guardando silencio hasta ser consultado, una y otra vez… con leyendas urbanas que vete tú a saber… No podemos decidir sobre el medidor de influencias ni interpretar sus volumétricas medidas que entristecen animando, puede que llegue el día en que miles de personas coman palomitas abriendo la #APP (con un tema de Revolver de fondo) emocionadas con los vértices dibujando splits sobre si mismos… pero hoy no… por suerte hoy aún morderemos algún labio mientras besamos para influenciar #emociones.

Con tu permiso déjame que piense en imposibles donde los asesinatos pasarán a la historia por revista en innovaciones formas de influir, levantaremos una verdad que sin duda refleja el mayor trabajo del ser humano el de sus inicios donde ha vivido para medir su fuerza con el rival, su destreza en la caza para alimentarse a sí mismo, a los suyos pero por favor no queramos depender de un +50 para sentir el “hormigueo” feliz por nuestro estómago. Volvamos a creer en lo imposible de triunfar con trabajos en forma de proyecto, que vendan las sensaciones, esencias y majestuosas sonrisas de aquellos que hoy al margen de medidas, seguimos siendo los derrotados ganadores del momento.

Tú marcas el destino, no KLOUT.