Mi más admirado aplauso Gabriel, descansa en paz


Se menciona muy pocas veces el derecho de alguien a mirar hacia abajo. Somos educados para contemplar, admirar, soñar y siempre que podamos comprar. Vinculamos personas a deseos, héroes a proezas (cada vez menos, ya que de por sí la ida viene resucitada por ellos). Hoy hablando a alguien admirable en su vuelta a casa le decía algo así como que todo pasa en un garaje, siempre que tu quieras que pase. Lo mejor de una persona inteligente es que posee un alto cociente de humor, no se puede ser feliz sin humor, es como las heridas sin narrativa, queda cicatriz pero no deja lección.

Sin haber tenido la suerte de compartir café con él, Gabriel García Marquez me enseñó hace mucho tiempo  que;

“Un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, 
cuando ha de ayudarle a levantarse”

Es algo brillante, como tú, con tu codo sobre la mesa. De forma solemne el más fiero de los animales puede hacer la mudanza en cualquier momento, sin necesidad de ser derrotado, solo debe proponérselo. En esas líneas Gabriel bien nos invita a incluir una dosis de humildad a nuestra retina cerebral, pero sin más que menos y entonando el adiós que nunca ejerce alguien de tal grandeza empuja a que pensemos, nos hagamos preguntas. Una especialmente me resulta divertida, la respuesta puede ser desechada por su propia víctima y es que “¿puede necesitar ayuda alguien que esté por encima de todos?” 

Alguien capaz de construir frases sin pan ni tomate debe y será recordado más allá de su despedida. Un nombre y persona de quien solo los historiadores sabrán que un día se fue pues su lectura no nos separará de su lado. Como cuando me escribes un mensaje, o recibes mi carta. 

Un héroe el recordado Gabito, alguien me habló de él citando “la memoria del corazón elimina los malos recuerdos…” no recuerdo como seguía, discúlpame Fausto, ya sabes que para las fechas y los nombres soy un desastre, discúlpame por llamarte Fausto, ya sabes que para los nombres soy aún peor que para las fechas y los nombres. 

En honor a un maestro como Gabriel García Marquez solo puedo decir que tuvo la capacidad, la admirable capacidad de escribir llaves a tiempos de Felicidad. 

Mi más admirado aplauso Gabriel, descansa en paz.