A veces te #leo


En la mañana que despierto camino a la cocina, sobrepasando un suelo de madera frío y reflejante, a veces te leo. En las caderas que muerdes mientras buscas un olor que será recordado, en la montaña de veloces al de el la y lo descuidada, a veces te leo. No digo que sea interrumpir nada porque no me corresponde satirizar el hecho de echar sobre borrados en mares húmedos, pero esas veces me da por leerte. 

Bocetas apuntes, en una página candidata a la mejor de las revistas, en la satinada impresión donde subrayas con esas uñas que ahora te miras, trazas curvas como fuentes de Plazas Mayores, escribes; detergente, huevos, lavadora, friegaplatos, suavizante, detergente (lo tachas por repetido, como aquel novio que solo fue compañero de gimnasio), pan, nocilla (la tachas porque engorda, y decides apunar nutella) nutella, galletas, tostadas, fideos, macarrones, Christian Grey, proyectos, rutina (tachas rutina hasta romper el papel), felicidad, mas y mejor, ketchup, cocacola, agua con gas y fruta, aparezco por tu espalda mientras cuelgas la nota en la parte mas limpia de la nevera y te leo. 

Te pido perdón por leerte mientras te cambias, puntos, comas, faltas de ortografía,  faltas de espacios entre tu y yo, paréntesis (esta vez lo has depilado) surco dos espacios y llego al mejillón de jajaja si de ahí, sigo leyéndote no quedan a penas letras entre esa parte y la otra, sabes que es mi favorita y te acercas para que ademas te huela. Mi mano derecha se atreve a intentar tocarte, y te apartas. Caigo rendido entre el borde de la cama y el de la hoja, en medio del hiato se crea un diptongo para catearme por imbécil de lectura, me agarro muerto de medidas a tus cursivas mientras empiezas a vestirte. 

No! no!! esto no me puede estar vistiendo a mi, profundo en el ahogo cayendo entre, con y desde golpeo mi sien con la tercera letra de tu nombre pues no necesitas mas que el número perfecto 3.

Con el rastro de una manifestación divina, empiezo a leerte. Desde abajo, desde muy abajo. Respiro sangre al tiempo que el cielo vomita palabras, ninguna con tu nombre, cualquiera es común, sin la mayúscula de tus paseos, de tus decisiones, de tus risas, de tus lecturas, esas que a veces… leo